
Aunque la concentración
por unas pensiones dignas no ha estado mal -han acudido unas 250 personas-, he
echado de menos a los jóvenes. En una ciudad tan castigada por el paro, como es
Nájera, la Plaza de España se tendría que haber quedado pequeña hoy. Los
jubilados, y los que lo vamos a ser muy pronto, tenemos todo más o menos
solucionado, pero los jóvenes lo tenéis todo en el aire. Sobre todo los parados
de larga duración. Esta no es una lucha de “abueletes”, sino de todos y cada uno
de los trabajadores españoles. Y tampoco se pide limosna: Pedimos lo que por
derecho nos pertenece. Parece que existe la creencia generalizada de que las
pensiones son algo que nos regala Rajoy. ¡Y no es así! Las pensiones son un derecho
que hemos adquirido durante 51 años de duro trabajo cotizado. Todos los de mi
generación saben que en Nájera, al abandonar la escuela a los 14 años, el que
no estudiaba se convertía inmediatamente en carpintero o albañil. ¡Así de duro
fue! Así que, en lo sucesivo, a ver si estamos a la altura de las
circunstancias, y nos comportamos, como mínimo, como todos estos valientes septuagenarios
que, sorpresivamente, dándonos una lección inolvidable, nos han sacado a todos
del sempiterno letargo en el que vivíamos.

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